La experiencia de la felicidad será importante en la educación cuando la escuela no esté al servicio del sistema productivo o de la infraestructura económica sino al servicio de la Vida.
Antes que un buen fontanero o
una buena abogada, la escuela debería formar a un buen ser humano. Y sin
embargo, olvida lo importante para dedicarse a lo que considera más urgente,
que es el hecho de cumplir un programa escolar. Pero la escuela no es la única
sumida en este abandono de la educación; la familia y la sociedad en general
tampoco parecen tener en cuenta las prioridades de formar buenas personas con
capacidad para ser felices.
José María Toro.
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